15 jun 2010

Sostenible

       Carla Bruni (a la derecha)
El vocabulario de los políticos españoles, creídos en obligación permanente de sorprender, vapulea el término sostenible. Todo parece sostenible, un adjetivo que adorna frases de todo tipo. Y, a su entender, parece que todo concepto, si se adorna con esta palabreja, es moderno, sujeto a coherencia y respetuoso con el medio ambiente. Pocas veces lo escuché correctamente utilizado. La mayoría lo usa como demostración culta de ignorancia presuponiendo que los ciudadanos somos tontos.
El término sostenible, en economía, viene a ser un concepto tan complejo y poco útil como el de utilidad marginal. Su demostración matemática (en teoría económica) es compleja e imprecisa. Este término fue adoptado por los ecologistas coñazos en foros medio ambientales y vulgarizado por los políticos quienes lo usan, en muchos casos, fuera de lugar. Para que entienda el lector, algo realmente sostenible son los pechos de Carla Bruni que caen ligeramente hacia arriba. Lo demás, incluida su aplicación en economía, es cuento moruno.

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